tomada de peru.com

Mamá quiero pechos nuevos

Miles de adolescentes esperan ansiosas el día de su cumpleaños, hace ya algún tiempo se lo han prometido sus padres ¡cuando cumplas los 18 podrás operarte!

Y es que, ahí es nada, el 10% de las mujeres que recurren a la cirugía estética son menores de edad. Las intervenciones más demandadas son la rinoplastia y el aumento de pecho.

El informe de la agencia EFE publicado por diariosur.es, incluye una entrevista con el cirujano plástico Moisés Martín quien recalca:

Muchas de las jóvenes tienen una verdadera patología que solucionar, como las operaciones de orejas (otoplastias) o intervenciones por malformaciones mamarias, pero el resto sólo tienen una falsa percepción de sí mismas o un ideal de belleza extremo”, ha apostillado. Precisamente, la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU) ha señalado hoy, en una nota de prensa, que dentro del grupo de edad que más demanda este tipo de operaciones se encuentran las chicas adolescentes, que apenas han cumplido los 18 años, y que piden a sus progenitores como regalo una operación de estética con la intención de mejorar su aspecto físico y superar complejos”.

En el 2007, cuando estábamos en la champions league de las economías, fuimos el primer país en operaciones de cirugía estética con un gasto de 800 millones de euros al año.

La fiebre por el quirófano no ha parado desde entonces, se gasta menos pero se sigue operando tanto o más, se calcula que se llevan a cabo unas 400.000 intervenciones anuales y cada vez aumenta el número de menores que las demandan.

¿Spanish is diferent?

Como apuntaba en post anteriores, nuestros jóvenes baten records en consumo de alcohol (ver post  anterior), también en horas enganchados en la red (ver post anterior) y ahora el tema de las intervenciones de cirugía estética, da la impresión de que algo no va bien.

Algunas de las claves de lo que está pasando nos la da el Dr. Julio Millán, jefe del servicio de Cirugía Estética de la Clínica Ruber de Madrid: “Una vez vino una chica de 16 años para que le pusiese una prótesis, a pesar de que prácticamente no tenía glándula mamaria, y le recomendamos que esperase a cumplir 18. A las dos semanas regresó con su abuela para convencerme y un mes más tarde, con sus padres, dispuestos a firmar la autorización ya que literalmente no les dejaba vivir y hacía una vida muy irregular. Las madres no son culpables, salvo alguna excepción. Hay que comprender que soportan una gran presión con hijas que desarrollan comportamientos límite para la convivencia”, concluía.

El caso relatado por el Dr. Millán refleja la situación de muchos adolescentes. Acostumbrados a obtener aquello que quieren, no reparan en agobiar a sus compungidos padres hasta conseguir sus propósitos.

Cuando digo No, me siento culpable

Éste es el título de un sugerente libro de J. Smith que bien puede ser aplicado en el caso que nos ocupa. Si leemos entre líneas las reflexiones del Dr. Millán, nos damos cuenta de que, en realidad, el problema de la adolescente con sus padres es de comunicación.

Al revisar el pasado de muchas de estas historias nos encontramos con chicos que no han recibido un NO salvo en contadísimas excepciones. El adolescente puede llegar a ser muy cansino y un gran manipulador, no dudará en acusar a sus padres de todos los males que le acechan a fin de hacerles sentir mal y con ello debilitarlos para conseguir sus propósitos.

Un padre o una madre culpabilizado es potencialmente una víctima para un hijo manipulador.

No conozco a ningún padre o madre que no ofrezca lo mejor de sí mismos a sus hijos. Si conozco, sin embargo, padres o madres que confunden el dar lo mejor con darlo todo o dar más.

Les pondré un ejemplo sencillo: ¿Han visto el programa de Cuatro Hijos de Papá?, para quien no lo haya visto, brevemente les diré que se trata de un grupo de chicos/as que durante unos días deben abandonar su vida de lujo para conocer el mundo real.

Pues bien, estos chicos, que tienen todo lo que desean de forma inmediata, apenas sienten aprecio por el trabajo que han llevado sus padres.

Para ellos su familia es un gran cajero automático que les provee de todo aquello que creen que necesitan. Cuando quieren algo, y les es negado, manipulan hasta vencer la resistencia. Al final logran lo que se proponen y hasta el próximo capricho.

Si usted, padre o madre, se ha sentido alguna vez de esta manera no espere más, pida ayuda y evitará males mayores.

 

 

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