tomada de letterrip.net

Cómo conseguir que su hijo y su nueva pareja se lleven bien

Recientemente la prensa daba a conocer un estudio de la Fundación ATYME sobre como afrontan los niños y adolescentes la separación de los padres. En líneas generales parece que lo llevan mejor que los propios adultos, aunque sentimientos como la tristeza o el miedo son habituales después de una separación.

En un correo que recibí hace unos meses, una madre me relataba angustiada como su hijo de 16 años estaba teniendo un comportamiento poco adecuado con su nueva pareja.

Echando un ojo al estudio, antes mencionado, observé un dato preocupante: El 67% de adolescentes, después de una separación, tienen mala relación con las nuevas parejas.

Según datos del INE, solamente en 2011 se produjeron en España más de 110.000 separaciones o divorcios. Cómo es natural no sabemos cuantas nuevas parejas con hijos adolescentes rehacen su vida con otras personas, pero parece que sean miles, con lo cual si los datos que nos proporciona el estudio son reales, tenemos una situación de conflictividad familiar preocupante.

¿Cómo deben afrontar las madres y padres separados la relación de sus hijos adolescentes con las nuevas parejas?

El tema, a la vista de los datos, no es baladí. Lo queramos o no, la irrupción de alguien nuevo en la vida de los adolescentes supone un cambio importante. 

Los hijos de divorciados o divorciadas, mantienen un difícil equilibrio en la situación de ruptura. La aparición de una nueva pareja es como la introducción de un “cuerpo extraño” en un organismo vivo. El cuerpo puede rechazar o aceptar la nueva situación, pero en ningún caso permanecerá indiferente. De como actúe la nueva pareja dependerá que el adolescente acepte o rechace los nuevos cambios.

Preparar el terreno

Insistiendo en la idea anterior, la aparición de una nueva pareja representa para el adolescente la aparición de un “cuerpo extraño”. Difícilmente se producirá una aceptación entusiasta, a priori no es lo que espera, de alguna manera se rompe su “statu quo” creado desde la separación de los padres.

El adolescente verá la nueva pareja como una amenaza potencial a no ser que se den los pasos apropiados, de ahí la importancia de preparar el terreno.

Un error a evitar es presentar a la nueva pareja como la persona que a partir de ahora ocupará un lugar destacado. Es más aconsejable propiciar una serie de encuentros informales en los que la nueva pareja y el adolescente se vayan conociendo. No confunda las cosas, en el mundo laboral, por ejemplo, es normal que le presenten al nuevo jefe repentinamente una mañana cuando acuda al trabajo, pero con sus hijos es diferente. Piense que están en juego un sinfín de emociones y han de ser moduladas para no caer en la angustia o el miedo.

tomada de presentastico.com

tomada de presentastico.com

Tómense un café todos juntos, vayan al cine, acudan a actos sociales o lúdicos, no tenga prisa. Los adolescentes necesitan tiempo para ir asimilando que esa persona que usted ha elegido no es una amenaza, no le va a quitar nada.

Deje que el “cuerpo extraño” vaya entrando poco a poco y así el adolescente irá acogiendo de mejor manera la nueva situación, el nuevo “statu quo”.

Luego de cada actividad que realicen todos juntos, hable con su hijo/s. Siéntesen cómodamente y charlen sobre las cosas que han hecho, intente que el centro de atención del diálogo no sea la nueva persona, para ello eviten preguntar cosas como ¿Qué te pareció David?, ¿A qué es divertida Ana?. No focalize, insisto no focalize el interés de lo que han vivido en preguntas sobre el “cuerpo extraño”.

De esta manera sutil y efectiva su nueva pareja irá integrándose en la dinámica familiar. En poco tiempo, si las cosas se han hecho bien y con pausa, será el adolescente quien le pregunte por él o ella. Cuando esto pase llegará el momento de pasar a la segunda fase.

El rol de la nueva pareja

Inevitablemente un día su hijo le preguntará que hay entre usted y ese señor o señora que les acompaña frecuentemente, es el momento de hablar claro. Dígale lo que siente, abra su corazón, ahora sí es el momento de  preguntar ¿Qué te parece David o Ana?

Confirme que lo que más quiere en el mundo es a su hijo, que nunca le va a fallar. Al mismo tiempo comente lo importante que es para usted la nueva pareja, los planes que han hecho y que están juntos en ellos.

Tenga especial cuidado en no confundir las cosas. La nueva pareja es su nueva relación, no substituye a nadie, ni va a ocupar el lugar de otro/a. No va a ser el nuevo padre/madre de su hijo.

Al aclarar las cosas el adolescente se sentirá más seguro, sabrá cual es su sitio y el de la nueva pareja.

Base la relación en el respeto mutuo. Usted es su padre/madre y por lo tanto el encargado de su educación, deje muy claro este aspecto. Las normas y/o las reprimendas le corresponden a usted y a su padre/madre biológico, a nadie más, repito a nadie más.

Cuando esto se asiente será el momento, si así lo decide, de pasar a la tercera fase.

¿Y si nos vamos a vivir juntos?

Momentazo. Se trata de una decisión compleja con muchas implicaciones y que requiere reflexión y pausa. Tengo que decir que si esta alternativa se propone antes de pasar por los requisitos anteriores probablemente suponga un sonoro fracaso, creánme he conocido no pocos casos.

tomada de miniondas.com

tomada de miniondas.com

La convivencia, irremediablemente, implica roces, disputas, desencuentros. Por lo tanto debe prepararse para la aparición de situaciones tensas en las cuales su hijo, su pareja y usted mismo van a estar implicados.

Lo relevante no es que haya problemas, es como afrontarlos. De como resuelva las primeras fricciones dependerá el futuro equilibrio familiar.

Por emplear un símil judicial, su rol no es el de abogado defensor ni el de fiscal. Usted puede tener una riña con su hijo o con su pareja, de manera independiente. El problema puede surgir cuando la riña la tienen su pareja y su hijo, por eso usted no puede actuar como un abogado defensor ni como un fiscal, es decir no puede ponerse de parte de uno de ellos…ha de ser independiente y justo como un juez y saber soportar las presiones.

Si ha conseguido basar las relaciones familiares en el respeto mutuo es seguro que también le respetarán las “resoluciones” que usted tome. Las partes siempre creen que llevan la razón, trate de no herir cuando tome una decisión, pero deje claro que exige que ser respete la misma.

Sobre todo evite que no haya vencedores ni vencidos, esto crearía resentimiento. 

Espero que estas sugerencias le sirvan de ayuda y consigan disminuir un poco ese 67% de adolescentes que tiene mal rollo con las nuevas parejas. Les deseo suerte y sentido común.

Compartir

¿Te ha gustado? Si has disfrutado por favor considera compartirlo en tus redes sociales, dejar un comentario o suscribirte a los contenidos por e-mail o por RSS

, , , , , ,