Mi hijo no estudia, no ayuda, no obedece

Autor: J. Amador Delgado Montoto

Edita: Pirámide

RESUMEN

¿Su hijo/a se muestra distante?, ¿Remolonea cuando le pide que haga algo?, ¿Cada vez que se pone a estudiar, apenas aguanta sentado?, ¿Busca cualquier excusa para evitar hacer las cosas?, ¿Se altera con facilidad, o por el contrario entra en modo “no me mires, no me toques?, ¿Cambia de humor de manera repentina?, ¿Le resulta más fácil comunicarse con Australia que con el mozalbete?…

Como si un elefante entrara en una cacharrería, al llegar la adolescencia, los hijos comienzan a exhibir novedosos e inquietantes comportamientos. A los padres suele pillarles con el paso cambiado, todo aquello que años antes funcionaba ahora parece no hacer efecto. Castigos, reprimendas y sermones no hacen sino empeorar la situación. ¿Cómo actuar con el adolescente y no morir en el intento?

Cuando la comunicación se deteriora, surge el enfrentamiento y la pelea. Este escenario lleva  sufrimiento a ambas partes. Producida la herida, puede pasar mucho tiempo hasta la vuelta a la normalidad. Entretanto se pierde energía y aumenta la angustia.

A lo largo de la lectura encontrará herramientas que persiguen mejorar las habilidades de comunicación y el diestro manejo de conflictos. La práctica de estas habilidades le servirán para tener un mejor conocimiento de las necesidades e intereses de sus hijos, de esta manera, cuando el adolescente se encuentre en situaciones límite, usted poseerá recursos para  ayudarle a afrontarlas.

Las 25 reglas que se exponen le permitirán tomar conciencia de la importancia que juegan las emociones en las relaciones padres/hijos. La competencia en el uso de destrezas como escuchar activamente, evitar los reproches o reconocer los errores propios, le facilitarán los acercamientos y contribuirán a reforzar el buen clima familiar.

De usted depende que la hora del almuerzo sea un momento de encuentro y no la madre de todas las batallas.

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